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Guía sobre la contaminación del aire

Los principales contaminantes del aire: Como afectan tu salud y el planeta

¿Qué es la contaminación del aire?

La contaminación atmosférica se refiere a la liberación de contaminantes al aire que perjudican la salud humana y el planeta entero.

En EE.UU., la Ley de Aire Limpio le da autoridad reguladora a la Agencia de protección ambiental (EPA) para que proteja la salud pública mediante el control de las emisiones de estos contaminantes perjudiciales. El Consejo para la defensa de recursos naturales (NRDC) ha sido un reconocido experto sobre esta ley desde que se estableció en 1970.

Causas

“La producción y el consumo de energía producen la mayor parte de la contaminación del aire,” explica John Walke, director del proyecto de aire limpio, parte del programa de clima y aire limpio de NRDC. “La quema de combustibles fósiles libera gases y productos químicos al aire.” Y bajo un ciclo de retroalimentación destructivo, la contaminación del aire no solo contribuye al cambio climático pero también lo empeora. “La contaminación del aire en la forma del dióxido de carbono y metano aumenta la temperatura de la tierra,” explica Walke. “Otro tipo de contaminación del aire se empeora con el aumento de la temperatura: el smog se forma bajo condiciones de clima más cálido y el aumento de la radiación ultravioleta.”

El cambio climático también engendra más producción de contaminantes alergénicos como el moho (gracias a las condiciones húmedas causadas por condiciones climáticas extremas y un aumento en inundaciones) y el polen (debido a temporadas de producción de polen alargadas y de más rigor).

Efectos

“Mientras hemos mejorado la calidad del aire en los últimos más de 40 años en EE.UU. con la ayuda de la Ley de Aire Limpio, el cambio climático complica el cumplimiento con las normas de contaminación diseñadas para proteger nuestra salud en el futuro,” dice Kim Knowton, científica sénior y directora adjunta del Centro de ciencia de NRDC.

Smog y hollín

Estos son los dos contaminantes que predominan en nuestra atmosfera. El esmog, también conocido por “ozono troposférico” u “ozono a nivel de suelo,” se produce cuando las emisiones de los combustibles fósiles reaccionan con la luz solar. El hollín o “partículas finas” está compuesto de partículas minúsculas de químicos, tierra, humo, polvo o alérgenos, en forma de gas o sólidos que se transportan en el aire. La guía del EPA sobre la Ley de Aire Limpio, expone que, “en muchos lugares de los Estados Unidos, la contaminación ha reducido la distancia y la claridad de lo que vemos a nuestro alrededor por un 70 por ciento.”

Las fuentes que producen el smog y el hollín son similares. “Ambos contaminantes provienen de las emisiones de los autos, camiones, fábricas, centrales eléctricas, incineradores, motores – cualquier unidad que funcione con combustibles fósiles tales como el carbón, gas o gas natural,” dice Walke. Las partículas más microscópicas en el hollín – ya sea en forma de gas o sólido – son especialmente peligrosas porque pueden penetrar los pulmones y el torrente sanguíneo y empeorar la bronquitis, producir ataques al corazón y hasta acelerar la muerte.

El smog puede irritar los ojos y la garganta y dañar los pulmones, especialmente en aquellos que trabajan al aire libre, los niños y los ancianos. Es aún peor para personas con asma y que sufren de alergias porque la recarga del smog intensifica síntomas y puede provocar ataques de asma.

Otros contaminantes peligrosos en el aire

Aún en pequeñas cantidades, estos contaminantes arriesgan nuestra salud gravemente y son mortales. Casi 200 de ellos son regulados por ley; algunos de los más comunes son el mercurio, el plomo, las dioxinas y el benceno. “Estos a menudo son producto de la combustión de gas o carbón, la incineración o en el caso de benceno, como parte de la gasolina,” explica Walke. La EPA clasifica el benceno como carcinógeno y puede ocasionar irritación de ojos, piel y pulmón en el corto plazo y trastornos hematológicos a largo plazo. Las dioxinas que comúnmente se encuentran en alimentos pero también en el aire en cantidades pequeñas pueden afectar el hígado a corto plazo y dañar el sistema inmunológico, nervioso y endocrino al igual que las funciones reproductivas. El plomo puede dañar el cerebro y los riñones de los niños en cantidades grandes y en cantidades pequeñas, puede afectar la capacidad de aprendizaje y el cociente intelectual en los niños. El mercurio afecta el sistema nervioso central.

Los hidrocarburos aromáticos policíclicos (HAP) son componentes tóxicos en el humo de escape e incendios forestales. En cantidades grandes, HAP han sido relacionados a la irritación de los ojos y el pulmón, problemas hematológicos y del hígado y hasta cáncer. En un estudio reciente, los niños nacidos a mujeres expuestas a altos niveles de estos contaminantes durante el embarazo resultaron con cerebros con velocidad de procesamiento lento y peores síntomas de TDAH (trastorno por déficit de atención con hiperactividad).

Gases de efecto invernadero (GEI)

Los gases de efecto invernadero atrapan el calor de la tierra en la atmósfera lo que resulta en temperaturas más cálidas y todas las características del cambio climático: el aumento del nivel del mar, temperaturas extremas, muertes relacionadas con el calor y la creciente transmisión de enfermedades infecciosas como la enfermedad de Lyme.

De acuerdo a un estudio de la EPA de 2014, el 81 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero en EE.UU. se deben al dióxido de carbono y el 11 por ciento al metano. “El dióxido de carbono procede de la quema de combustibles fósiles, y el metano es un derivado de fuentes industriales y naturales, incluyendo las grandes cantidades que producen la exploración de petróleo y gas,” dice Walke. “Emitimos cantidades más grandes de dióxido de carbono, pero el metano es mucho más potente, por lo tanto muy destructivo.”

Los hidrofluorocarbonos (HFC) están en una clase aparte, son miles de veces más vigorosos en su capacidad para atrapar el calor. En octubre de 2016, más de 140 países llegaron a un acuerdo para reducir el uso de estos químicos, los cuales se utilizan en procesos de refrigeración y aire acondicionado, y buscar mejores alternativas. David Doniger, director del programa de aire limpio de NRDC, escribe que, “NRDC estima que la eliminación progresiva de HFC evitará el equivalente de 80 mil millones de toneladas de CO2 en los próximos 35 años.”

Polen y moho

El moho y los alérgenos de los árboles, malezas y hierbas también se transportan en el aire y ponen en riesgo nuestra salud y el cambio climático los empeora. No son regulados por el gobierno y tienen menos conexión directa a las actividades humanas, pero se pueden considerar contaminantes del aire. “Cuando hogares, escuelas o negocios sufren daños por humedad excesiva, crece moho que produce contaminantes alergénicos,” explica Knowlton. “La exposición al moho puede precipitar ataques de asma o reacciones alérgicas y algunos mohos pueden hasta producir toxinas que son peligrosas inhalar.”

El cambio climático empeora las alergias al polen. “Estudios de laboratorio y de campo muestran que entre más plantas que emiten dióxido de carbono, especialmente la ambrosía, se cultivan, más grandes crecen y más polen producen,” indica Knowlton. “El cambio climático también extiende la temporada de producción de polen y algunos estudios han empezado a sugerir que el mismo polen de la ambrosía se está convirtiendo en un alérgeno más potente.” Eso significa que más personas sufrirán del insoportable moqueo, fiebres, picor en los ojos y otros síntomas relacionados con estas alergias.

Maneras de reducir la contaminación del aire

Entre menos crudo quemamos, mas hacemos por reducir la contaminación del aire y los efectos nocivos del cambio climático,” dice Walke, quien sugiere lo siguiente:

  • Toma buenas decisiones de transporte:
    • Cuando puedas, camina, anda en bicicleta o toma transporte público;
    • Si debes manejar, elige vehículos de buen rendimiento o considera un coche eléctrico;
  • Investiga opciones de energía alternativa para tu hogar; tal vez puedas pedir que tu energía sea suministrada de fuentes limpias como la energía eólica o solar;
  • Compra local, así evitas que tus alimentos tengan que ser transportados; y
  • Apoya líderes que trabajan por darnos agua potable y aire limpio y toman medidas responsables sobre el cambio climático.

Maneras de proteger tu salud

  • Por lo general, los niveles de ozono a nivel de suelo tienden a ser menores por la mañana, pero siempre es bueno asegurarte de los niveles de contaminación por las noticias, periódico o alguna app.
  • Limita el tiempo que los chicos juegan al aire libre o perduras tu afuera cuando los niveles de contaminación están elevados en tu zona;
  • Si optas por ejercitar al aire libre, hazlo lejos de calles con mucho tráfico y al terminar, date una ducha y lava tu ropa para remover las partículas finas.
  • Si la calidad del aire es mala, mantente en casa y cierra bien las ventanas.
  • Utiliza bloqueador solar. Cuando la radiación ultravioleta atraviesa la capa de ozono debilitada, puede dañar tu piel o causar cáncer de la piel.

última revisión 12/15/2016

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